Laponia Finlandesa, 2025.

Un privilegio poder caminar en el lugar más al norte del mundo.

Durante una semana cazamos auroras boreales, nadamos en el ártico, disfrutamos de un buen sauna, pescamos en lagos congelados y manejamos trineos tirados por huskies.

En la frontera de los tres países escandinavos, probamos el oso enlatado, el reno y otras comidas típicas de las ciudades más al norte del mundo.

Aún recuerdo, que después de caminar cerca de una hora por encima de árboles completamente cubiertos por la nieve, mi grupo y yo decidimos sentarnos en silencio durante cinco minutos .

Jamás había tenido una experiencia así. Podía escuchar mi corazón latir. Por un momento pude imaginarme que escuchaba a la tierra girar y a las estrellas hablar. Estábamos en medio de una tormenta de nieve y no habíamos logrado ver auroras boreales, así que nos regresamos.

Después de caminar un rato más, como si fuera arte de magia la tormenta paró y las auroras salieron a bailar encima de nosotros. El espectáculo es difícil de describir con un vocabulario que jamás alcanzará para describir la belleza que existe en el mundo.

Estuve cerca de 15 minutos sin voltear hacia abajo y abrimos una cerveza para celebrar lo afortunados que fuimos.

Me siento bendecido por experimentar lo que es un verdadero invierno y aprender sobre la cultura Sami.

Rodeado de luces que bailan y risas que llevaré en mi corazón para siempre, solo puedo agradecer lo afortunado que he sido.

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