Estocolmo, 2025.
De mis tres viajes a Estocolmo quizás el primero fue el más memorable.
Durante tres días, estuve en la capital Escandinava. Viaje con diferentes nacionalidades que acababa de conocer y me emocioné por ver las estaciones de metro más bellas del mundo.
Los palacios me sorprendieron con sus excesos y lujos. Caminé los archipiélagos con un frío que quemaba y por primera vez pensé en mi bello México y sus inviernos inexistentes. Al entrar a los museos, solo pude cuestionar mi lugar en el mundo y lo que me esperaba los siguientes seis meses.
No sería la última vez que volvería a Estocolmo, pero la siguiente ocasión volvería para correr un maratón y a despedirme del norte de Europa.