Mapa Mental | julio, 2026.
Cinco y doce.
Cuando me desperté todavía hacía frío por la lluvia de anoche. Abrí mi libro, leí la página del día y garabateé unas cuantas cosas sobre los contornos de la página.
La práctica estuvo pesada el día de hoy. Me duele la muñeca, el hombro izquierdo y la cadera. Pero estoy contento.
Sentí el pasto recién cortado y la lluvia de anoche en mis rodillas mientras escuchaba el mismo speech de siempre. Eran algunas palabras sobre el esfuerzo continuo y el máximo esfuerzo. Lo mismo que he escuchado desde que empecé a practicar este deporte a los cinco años.
Me quité el casco y las hombreras mientras reía con mis amigos de camino al vestidor. Agarré mi licuado de proteína, respiré hondo y me lo tomé de un trago.
Mi locker, que solía estar ordenado, ahora contiene mi cansancio. Hay ropa, electrolitos, bucales y un sticker que pegué hace cinco años.
Tomé mi celular.
9:28 a. m.
Ninguna notificación.
Me puse mis audífonos y le subí a la canción que quedó a medio sonar cuando me bajé del carro.
Desayuné mientras revisaba la práctica de hoy. Después me fui a una junta de mi unidad. Saliendo, hay gym.
Así ha sido todo julio. Prácticas en la mañana y en la tarde. Cansancio y pesadez de cuerpo. Raspones y achaques en el cuerpo. Risas con el equipo y mi mente cuestionando si ya debí haber soltado el fútbol americano.
Todo lo que hizo que julio sea memorable cupo en ciento veinte yardas y un gimnasio de cuatro paredes.
Con este, se cumplen dieciocho años que intercambié mis veranos por cascazos y entrenamientos.
No me puedo quejar. He amado julio con sus lluvias y su humedad, con sus golpes y prácticas antes de que salga el sol. Pero sobre todo, he amado sentir que lo que hago genuinamente importa.
¿Cuál es la palabra?
—¿Cuál es esa palabra cuando sabes que estás viviendo algo que no quieres que se acabe?
—¿Eternidad?
—No es la palabra que busco…
Estoy sentado en la cafetería junto a quince personas de mi equipo. Estamos desayunando, todavía mareados por los golpes de hace rato. Durante dos horas seguidas nos golpeamos con todo lo que teníamos. Nos llamamos de las peores maneras. Nos burlamos de todos por igual.
Pero cuando sonó el silbato, todos volvimos a ser hermanos.
—Buena práctica.
—Bien, wey. Buena chamba.
—Bien hecho.
Ochenta y cinco personas. Todos nos dimos la mano. Todos nos abrazamos.
Ahorita, en treinta minutos, tenemos junta. Pero primero hay que desayunar.
Desde fuera es difícil de explicar lo que está pasando.
En la mesa hay gritos, exigencias, apodos, risas y burla pesada. Pero yo sigo preguntándome: ¿dónde voy a encontrar a otras personas tan…? ¿Cuál es la palabra?
Me duele el estómago de tanto reír. Nos estamos burlando de cuando se le olvidó el nombre de la que le gustaba. De cuando llegó tarde a la práctica y corrió en círculos durante horas. De cuando no llegó a su cita por quedarse dormido.
Aún no me toca a mí. Pero claramente no me voy a salvar.
—¿Cómo estuvo la junta?
—De hueva, ya sabes.
Me siento tan cercano a todos. Siento que pertenezco a un grupo de personas que son tan…
—¿Qué vieron?
—Nomás instalamos jugadas, wey.
Sonó la alarma. Llevamos las charolas y nos fuimos a la junta. No quedó una sola servilleta tirada. No hay una silla fuera de lugar. El lugar se ve mejor que como lo encontramos.
Ya dentro del salón había silencio absoluto. Todos teníamos un cuaderno en la mano y podías escuchar hasta a una mosca.
—No cerraste el hueco.
—Diste un paso en falso.
—Tuviste un mal ángulo.
—Abriste la cadera y te ganó un paso. Son seis puntos.
Detalles milimétricos que marcan toda la diferencia.
Nadie habla. Seguimos anotando.
¿Cómo llamas a eso?
Son las mismas personas que son incapaces de guardar silencio en un momento serio y que hasta bromean con situaciones que nadie más se atrevería a tocar.
—¿Cómo sigues del tobillo, wey?
—Ahí va, poquito a poquito.
—Cuídate, cabrón.
Me lo dice la misma persona que se burló cuando le dije que estaba triste. La misma persona que, cuando me golpearon a destiempo, brincó por mí sin dudarlo.
La misma persona que gritó: “échenle cal y muévanlo a un lado” cuando me lastimé. Es la persona a la que querría en mi esquina siempre. Sin dudarlo.
El fútbol americano es tan, pero tan…
—Ya sabes, es la última temporada. Ni modo que no juegue…
—Ni creas que te necesitamos.
Lista de libros | julio 2026.
The Odyssey. -Homer.
La Odisea es un libro imprescindible para cualquier persona.
Es curioso que un "libro" de hace más de 2,700 años siga vigente, especialmente cuando habla de acontecimientos que ocurrieron hace alrededor de 3,400 años.
Y es todavía más curioso lo poco que hemos cambiado.
Esta obra tiene cientos de interpretaciones, y quizá por eso es tan buena.
Siendo esta la primera vez que la leo, me sorprendió descubrir que tenían razón: es uno de los mejores libros que se han escrito.
Más allá de lo épico y de una historia que, por sí sola, es bastante entretenida, hay algo que hace que leer este libro sea sumamente valioso.
Me encanta que, cuando le prestas atención, La Odisea no solo habla de lo que vivió Odiseo durante veinte años. Habla sobre "el fin de la civilización" cuando se quebranta algo sagrado. Sobre la soberbia de Odiseo. Sobre el miedo, la decisión y el amor.
También habla de entender que no puedes salvar a nadie que no quiere ser salvado.
Tiene tantos simbolismos que me enoja no poder comprenderlos todos en una sola vida.
De verdad, no puedo recomendarlo lo suficiente. Es de los mejores libros que he leído este año.
Sigo pensando en él, a pesar de que lo cerré hace semanas.
Ahora tocará leer la Ilíada.
Crónica de una muerte anunciada. -Gabriel García Márquez.
Conforme pasa el tiempo, más entiendo lo complicado que es el arte de la escritura. Mostrar en vez de explicar, demostrar las emociones y no hablar de ellas. Anclar, editar. Tantas cosas que parecen fáciles, hasta que te enfrentas a la hoja en blanco.
Es por eso que parece casi absurdo encontrar un libro que lo logre tan bien y en tan pocas páginas.
En medio de la mudanza de mi hermano mayor a otro país, salió este pequeño libro olvidado. Cuando me lo obsequió empecé a leerlo casi de inmediato. Estaba esperando a que llegara el libro que leería en mi club de lectura este mes y supuse que leer a Gabo era una buena idea.
No tardé más de un día en terminarlo.
Es sorprendente lo bien escrito que está. La narración es sublime, y resulta increíble que todo sea inspirado en una historia real.
Crónica de una muerte anunciada es una novela publicada en 1981. Narra la muerte de Santiago Nasar. Desde la primera línea sabemos que va a morir, pero es sorprendente todo lo que puede ocurrir en noventa y seis páginas.
Sin dar spoilers, es una historia sobre la responsabilidad colectiva, las mentiras, el honor y el arrepentimiento.
Es una obra corta, directa y profundamente visual. Parece sencilla, hasta que intentas entender cómo es que pudo escribir tantas cosas en tan poco espacio.
Vale mucho la pena leerla.
Rethinking Narcissism. -Dr. Craig Malkin.
Fue un gran libro para terminar el mes.
Dentro de todos nosotros habita el narcisismo. Quizás por supervivencia o para sentir que realmente importamos.
Y esto no es malo, al contrario, este libro explica por qué es importante reconocer nuestro propio narcisismo y encaminarlo a un lugar que nos convenga.
El libro propone una idea muy valiosa: el narcisismo existe como un espectro y es nuestro trabajo balancearlo. Una falta de narcisismo puede hacer que sintamos que no valemos nada. Un exceso de narcisismo te convierte en una persona incapaz de pensar en los demás.
Es una lectura interesante para entender mejor la autoestima, las relaciones y la forma en que construimos nuestra identidad. Más que enseñarnos a dejar de pensar en nosotros mismos, propone aprender a valorarnos sin convertirnos en el centro de todo.
Me encantó que también sea un libro enfocado en padres de familia, lo cual lo convierte en un libro extremadamente valioso para cuestionar nuestra propia infancia. No para victimizarnos, sino para entender qué decisiones podemos tomar como adultos para ser mejores.
Lo empecé en mi búsqueda para entender mejor las emociones. Y me encontré cuestionando mis propias actitudes. Es un libro que me dejó más claro por qué una persona narcisista es incapaz de vulnerabilizarse o expresarse.
Gran libro. Vale la pena leerlo.
Como siempre, eres bienvenido a mandar cualquier recomendación, duda o comentario. Y si alguno de estos libros te llama la atención, no te quedes con eso —recomiéndaselo a alguien. El mundo necesita más personas leyendo.
Nos vemos pronto, abrazo.
—Sebastián S.