Mapa mental | abril, 2026.
Son las 11 de la noche en mi cuarto y tengo música de fondo.
Mi séptimo cuaderno de "escribir la vida" finalmente fue llenado. El primero que me toma más de un año en llenar y el que me acompañó desde abril del 2025.
Las últimas palabras que escribí son algunas oraciones de gratitud y metas para el siguiente mes. Empecé a escribir con pluma y papel en un cuaderno de piel con páginas que ahora son amarillas, en agosto de 2021. No he parado desde entonces.
El hábito que nació después de leer un pequeño libro de un antiguo emperador romano tiene más de cinco años acompañándome. Es una práctica que ha trabajado más en mi de lo que yo he trabajado en ella.
¿Cómo era antes de escribir? solo tengo recuerdos de lo que hice…
Pero para haber pasado tanto tiempo peleando contra las páginas en blanco, sigo sin entender muchas cosas de los días que he vivido y de quién soy.
Aún no soy un erudito y dudo que tenga las cualidades contemplativas de un viejo de ochenta años, pero es sorprendente ver lo mucho que ha cambiado mi manera de expresarme, de escribir y de conectar ideas.
En mi casa ya no hay un solo ruido. Somos la pluma de tinta negra y yo analizando a una persona que ya no existe…solo el jardín y el Arrayan que plantó mi padre son testigos de este extraño ritual que tengo cuando termino otro cuaderno de anotar la vida.
Cuando empezaba a escribir con 18 años, sentía que sabía la respuesta a todo. O al menos eso alcanzo a leer. Mis anotaciones son más confusas y hay más quejas de las que recuerdo, los problemas y pensamientos que tenía cada vez los reconozco menos.
Mi yo de los últimos cinco años es tan diferente que me cuesta creer que exista una relación entre ellos. No piensan igual, no hablan igual… por Dios, ni siquiera tienen la misma letra.
¿Qué va a ser de mi vida en cinco años? ¿Voy a poder reconocer a la persona que está escribiendo esto?
—No lo sé.
Incluso cuando confío en mi cerebro y narro con lujo de detalle lo que pasó, basta con revisar mis anotaciones para darme cuenta que mi mente me miente más de lo que creo.
Y si no soy mi mente y mis recuerdos… ¿quién soy?
¿Soy lo que hago o soy lo que no alcanzo a ver?
Antonino Pío fue el cuarto de los cinco buenos emperadores romanos.
Fue un emperador que se rigió por su humildad, sentido del deber y buenas acciones.
Construyó palacios y dejó dotes a huérfanas, perdonó a senadores y el mejor de sus legados fue ser padre de un hijo y prepararlo para una larga vida de dificultades. Ese niño eventualmente me inició en la práctica de la escritura.
Y aún así solo sabemos lo que hizo, no quién fue.
Se podrían escribir volúmenes enteros de sus virtudes pero ¿quién te puede decir cómo reía? ¿quién puede pararse y exclamar con certeza "yo sé quién era esa persona"… quizás nadie.
¿Antonino fue sus acciones o algo más profundo que no alcanzamos a ver? ¿Era su olor, aliento, preocupaciones o su miedo?
No sabemos quién era, más allá de lo que dejó.
A veces me pregunto si yo seré lo mismo… un cúmulo de trabajos, textos, historias y las otras cosas que logre construir y acumular a lo largo de mi vida.
¿Quién va a recordar mis dudas, mis lunares o las cicatrices que me acompañan en las rodillas desde los 8 años?
Sigo sin entender si existe una verdadera diferencia entre el ser y el deber.
No sé si soy las acciones y lo que logro, o todo lo que no alcanzo a ver.
Cuando el Arrayán caiga y ya no haya espacio en mis repisas ¿habré descubierto quién soy? o ¿me convertiré en los libros que dejé atrás?
Lista de libros | abril, 2026.
La Casa De Los Espíritus. -Isabel Allende.
Empecé este libro después de haber leído Paula y convertirme en un fanático leal de Isabel Allende.
La escritura de la autora es sumamente ambiciosa y soberbia. Cada que leo uno de sus párrafos me cuestiono como es que construye esas oraciones y de donde saca inspiración para usar esas palabras tan rimbombantes sin hacerlo sonar pretencioso o aburrido.
Además, considerando que fue escrito desde el exilio de su patria en la década de los ochentas, y empezó como una carta de despedida a su abuelo moribundo en Chile, me es imposible no deleitarme con una escritura tan impecable y emocional.
Mi acercamiento al realismo mágico antes de este libro era completamente nulo, me imaginaba algo genuinamente mágico, una novela de amor o algo del estirpe, no una historia tan sublime y real como la que leí.
La historia está ambientada en un país lejano que perfectamente sabemos es Chile. Habla del golpe de estado que vivió aquel país alargado al sur de Ámerica, sin que la historia gire en torno a ese evento.
En realidad, la historia trata sobre la familia Trueba. En un lapso de al rededor de cincuenta años la autora narra la historia de tres generaciones hiladas por su destino, sangre y la historia de un país que sufrió profundos cambios.
Esteban el patriarca de la familia es una figura sumamente compleja en la que en momentos odias y en otros momentos compadeces. Las mujeres de la historia son estoicas y cálidas, a las que lentamente aprendes a amar, respetar y entender. Las tres mujeres son quienes cargan la historia pero el personaje que más me resuena y enfrenta es Esteban Trueba con sus rabietas e incongruencias.
La profundidad de cada personaje es sumamente compleja, habla de grises, aciertos, errores y otros porvenires de la vida.
Es una historia tan compleja como la vida misma. El libro de cierta manera encapsula toda una época en una familia y sus vaivenes. Habla del poder, la terquedad, la revolución, el socialismo, el capitalismo, la patria y al mismo tiempo habla de amor, la familia y la lealtad.
El lector termina haciendo sus conclusiones sobre los personajes y los eventos que suceden, y al no ser un libro anglosajón, no existen buenos o malos. Solo eventos.
Al haber leído su autobiografía (Paula) puedes notar todos los detalles autobiográficos que la autora mete en aquella historia que no es tan ficción como parece.
Quizás estoy sesgado, porque a mi parecer el libro de Paula es mejor. Sin embargo, es un clásico de la literatura latinoamericana por una buena razón.
Es cierto que es un libro imperdible, pero mi recomendación sería leer primero el de Paula para entender las inspiraciones, complejidades y el estilo de escritora de la autora. Es un libro que complementé con las pláticas semanales y las preguntas de mis amigos gracias al club de lectura que fundé. Sin embargo, no creo que sea un libro que necesites discutirlo para entenderlo.
The Chronicles of Narnia, The Horse and His Boy. -C.S Lewis.
El tercero de la colección y el primero que logro convencer a mis amigos de leer.
Hasta el momento ha sido mi libro favorito de la colección. Igual que sus otros títulos, no es un libro que te vaya a cambiar la vida, ni pretende que así lo sea, pero si es un libro con momentos memorables que hace que valga la pena leerlo.
Por momentos pude jurar que estaba en el desierto con los personajes muriendo de sed mientras el sol se ponía en la distancia. Me sentí de nuevo como niño leyendo ficción e imaginándome tierras lejanas y animales que hablan.
Hubo momentos en los que sentía la profundidad de la historia, en especial cuando el autor habla sobre la responsabilidad.
El libro narra la historia de un niño y sus travesías para llegar a Narnia de la mano de un dos caballos hablantes y una niña que lo ve para abajo desde que lo conoce.
Es una historia que habla del destino de cada persona, la individualidad y la responsabilidad.
Pero todo está comprimido en una bella historia de doscientas páginas.
Como siempre, eres bienvenido a mandar cualquier recomendación, duda o comentario. Y si alguno de estos libros te llama la atención, no te quedes con eso —recomiéndaselo a alguien. El mundo necesita más personas leyendo.
Nos vemos pronto, abrazo.
—Sebastián S.