Mapa mental | marzo, 2026.
Hay cosas que solo se aprenden subiendo.
A las 3 de la mañana, a 4,800 metros, con los pies entumidos y doce horas por delante, me di cuenta de algo raro: no me estaba hablando mal a mi mismo.
Con 19 años eso habría sido imposible.
Cuando empecé a retarme fisicamente no entendía muy bien porque lo hacía. Quería subir montañas y probarme que podía. Quería levantar más peso en el gimnasio, correr más rápido, recorrer distancias absurdas pero no entendía del todo por qué.
Creía que todo eso me iba a ser una mejor versión, que solo así me acercaba al ideal del que tanto leía y tan lejos estaba.
Pero no creo que eso sea del todo cierto. No eres mejor ser humano por correr maratones o subir montañas. No te hace mejor leer mil libros o ser vegano.
Si acaso, presumirlo te hace más que nada, un pendejo.
Lo que sí me dieron los retos fue: más confianza en mí mismo.
Durante mucho tiempo quise demostrarle a los demás que valía algo.
Que podía con todo.
Hoy no es así, no me reto para demostrar algo o poder platicar algo en comidas con amigos. Me reto para conocerme y saber hasta donde puedo llegar.
Hubo momentos en la subida donde dudé. Donde la resistencia me abordó. Donde mi cuerpo me pedía parar.
Pero sabía que igualmente lo iba a hacer.
Esa certeza, no la sentí en ningún otro momento. Ni en mi primer maratón, ni en mi primer ascenso de alta montaña. Fue algo que me gané.
Fue algo que aprendí subiendo, corriendo y levantando cosas pesadas.
Entre la risa de mis amigos, el enojo, el cansancio y esa deshidratación que solo -15° te hacen sentir, entendí algo:
Hay cosas que solo se aprenden subiendo. Mi confianza fue una de ellas.
Lista de libros marzo, 2026.
Atlas Of The Heart. -Brené Brown.
Probablemente de los libros que más me han servido a nivel personal.
Atlas Of The Heart escrito por Brené Brown es una recopilación de 87 emociones y experiencias explicadas por una psicóloga que lleva veinte años en el campo estudiando emociones y conexión personal.
La premisa es simple: si no tienes palabras para nombrar lo que sientes, no puedes entenderlo. Y si no puedes entenderlo, no puedes hacer nada con ello.
Parece muy simple pero para mi, las emociones han sido un eterno estira y afloja.
Durante dos años creí que las emociones eran una distracción. Que sentir me hacía débil. Que si me concentraba lo suficiente, podía simplemente no sentirlas, esquivarlas y seguir adelante sin que me alcanzaran.
A la larga descubrí que eso es más cansado, menos valiente y completamente incongruente con quien quiero ser.
Mientras mas leo, más en cuenta caigo que las emociones son una de mis mayores fortalezas cuando son trabajadas.
Lo más honesto que puedo decir es que cuando leía sobre la tristeza, el enojo o la vergüenza, mi primer instinto era buscar la estrategia.
—Ah, entonces así se maneja.
—Así la evito.
Y más abajo, casi como si la autora lo hubiera anticipado, decía: igual las vas a sentir. Solo tendrás más herramientas.
Hoy entiendo que no se trata de escapar. Se trata de estar mejor equipado para cuando lleguen, porque igual van a llegar.
Las emociones no son una distracción. Son información. Y cuando las trabajas, se convierten en una de tus mayores fortalezas.
Estuve dos años atorado en este tema y 300 páginas me ayudaron mucho a mejorar.
No puedo recomendarlo lo suficiente.
En 2019, con 16 años y en mi primera temporada de fútbol americano de preparatoria, me nombraron capitán del equipo.
No estaba listo. Ni siquiera cerca.
Mi papá, en uno de sus gestos más amorosos, me regaló este libro. No hay nada mejor que recomendar un libro. Lo abrí. Me abrumó. Lo cerré. No lo volví a tocar en siete años.
Pero por fin, este mes me decidí a leerlo por primera vez.
No sé si lo hubiera entendido en 2019. Hoy sí.
El liderazgo es una cosa muy diferente a un titulo: los títulos son solo eso: títulos. No te convierten en líder ni te dan autoridad real. Lo que te da esas cosas es algo mucho más lento y menos divertido.
El trabajo honesto.
El título es solo una etiqueta. Lo que importa es lo que haces con él. O, más exactamente, lo que haces antes de que te lo pongan.
Es curioso, porque a los 16 mi versión del liderazgo era simple: yo hacía mi parte, y si los demás querían sumarse, qué bueno. Si no, que no estorbaran
Lo que pasó entre 2019 a hoy fue sencillamente la vida enseñándome, despacio, que esto no es un juego donde unos ganan y otros pierden. Que las relaciones importan más que los resultados. Que si bien las metas son necesarias, la recompensa siempre es el camino.
Y que el hecho de no haber tenido algo no significa que no lo tenga que dar.
Los hombres de verdad no crecemos para volvernos autónomos y solitarios. Crecemos para que otros puedan recargarse en nosotros.
Eso es el verdadero liderazgo. Ser el último en irse y el primero en llegar. Ser un pilar cuando todos se sienten inseguros.
Necesitaba ese recordatorio y por eso leí este libro, que es más bien un manual de 10 capítulos. Tiene ejercicios y preguntas, diseñados para cuestionarte y convertirte en un mejor líder y persona.
Te hace cuestionarte si realmente tu trabajo está donde tus palabras dicen.
¿Qué clase de líder soy cuando las cosas van mal? ¿Cómo reacciono cuando hay problemas? ¿Lidero desde el miedo o desde la confianza?
Estas son preguntas que cada uno debe de responder. Porque el liderazgo va más allá del campo. Puedes ser líder en tu familia, con tus amigos, en tu trabajo y en la vida.
Como siempre, eres bienvenido a mandar cualquier recomendación, duda o comentario. Y si alguno de estos libros te llama la atención, no te quedes con eso —recomiéndaselo a alguien. El mundo necesita más personas leyendo.
Nos vemos pronto, abrazo.
—Sebastián S.