Noruega, 2025.

Al inicio del quinto mes del año viajé con mis amigos en una camioneta rentada por el sur de Noruega.

Además de querer subir algunas montañas, acampar y nadar en fiordos congelados, no habían muchos planes ni expectativas. Recorrimos cerca de 2,700 kilómetros, con paradas técnicas que iban desde ir al baño, subir cascadas y tomar cerveza, hasta simplemente estirar los pies por ir demasiado apretados.

Acampamos, reímos, nos congelamos y nos dejamos sorprender por una naturaleza que jamás había imaginado.

Noruega, sin buscarlo, se convirtió en uno de mis lugares favoritos del mundo.

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