Laponia, 2025.


¿Alguna vez has experimentado el silencio total?

Es una sensación extraña.

Estar sentado en completo silencio mientras la nieve cae en tu cabeza y las auroras boreales bailan encima de ti es algo de lo más loco que he vivido.

Recuerdo el frío en mis botas y el aire pegándome en la cara mientras cuestionaba si lo que estaba viviendo era real.

Recuerdo escuchar mi propio corazón latir mientras caminaba por encima de árboles nevados. Pensé en escuchar a las estrellas brillar y a la tierra girar.

Llevábamos horas cazando auroras boreales sin éxito, pues había una tormenta y el cielo estaba completamente cerrado.

Después de unos minutos, como por arte de magia, el cielo se abrió y las luces del cielo salieron a bailar. Me acosté por unos minutos y me sentí la persona más afortunada del mundo.

Mi semana continuó con experiencias fuera de serie. Nadé en el mar congelado y no sentí mis extremidades por un buen rato. Disfruté de un buen sauna al estilo nórdico y me bañé en la nieve que caía en febrero.

Salí a pescar a un lago congelado sin ninguna suerte, pero me alegré cuando huskies tiraron de un trineo mientras veía la naturaleza indomable. Fueron experiencias sublimes.

En la frontera de los tres países escandinavos probé el oso enlatado, el reno y otras "delicadezas" de las ciudades más al norte del mundo.

También conocí la cultura sami y aprendí a admirar aún más su estilo de vida.

Una completa bendición poder experimentar algo similar. Viajar ha sido la mejor inversión que he hecho.


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