Mapa Mental | Diciembre, 2025
Reflexiones finales de un año memorable.
Un año más que se termina.
Parece que fue hace poco que estaba sentado escribiendo mis metas para el 2025. De las metas, muchas fueron cumplidas y en otras salí a deber: en muchas ocasiones me equivoqué y hubo cosas en las que me hubiera gustado ser más constante. Aún así, hoy, al cerrar el año, me siento muy orgulloso de lo logrado en estos doce meses.
Hice cosas físicamente exigentes: corrí tres maratones, viajé a catorce países, empecé este blog y leí más libros de los que puedo numerar. Terminé mi tercer año de universidad, mi cuarto año de elegibilidad en el deporte que amo y, finalmente, rompí una meta que había escrito hace cuatro años: superar la barrera de las 315 libras en press de banca. Un gran año, si me preguntas.
Me reí, amé, lloré, me divertí y crecí.
Y, como siempre, hubo metas que no logré cumplir. En muchas ocasiones fui demasiado duro conmigo mismo. Me costó perdonar y soltar. Me contradije más de una vez. No siempre fui mi mejor versión. Y algunas veces, simplemente, me equivoqué.
Es hermoso reconocer que la vida es así. No siempre acertamos, pero siempre podemos elegir hacer nuestro mejor esfuerzo.
Para el año que viene tengo nuevas metas y sobre todo, nuevas oportunidades para intentarlo mejor.
Este 2026 voy a hacer mi máximo esfuerzo por escribir y compartir más. Tengo algunas metas que ya están escritas en el pizarrón y, por primera vez, estoy dejando mucho espacio para el elemento sorpresa que la vida me ha enseñado a apreciar.
Más allá de metas tangibles, estoy enfocándome en disfrutar lo que vivo.
Aprendiendo de mis errores de años pasados —e intentando controlar menos aquello que no está en mi control—, he entendido que algunas de mis metas no las cumpliré. Pero eso es parte del trato: tirar lo suficientemente alto para saber que, incluso fallando, habré acertado. La verdadera recompensa para mí es el proceso, las relaciones que construyo, las experiencias que vivo y el amor que siento.
La meta ya no es solo lograr cosas o hacer más; es disfrutar más. Viajar más ligero. Soltar aquello que no controlo y, sobre todo, agradecer más. Parece que, mientras más agradezco, más me doy cuenta de que no lo hago lo suficiente.
También voy a esforzarme por estar más presente. Al final, las metas se convierten en momentos efímero, pero ¿La vida soñada? Esa la vivo a diario.
Cuando me levanto.
Cuando como.
Cuando río.
Cuando lloro.
Cuando aprendo.
Cuando me equivoco.
No puedo cerrar este año sin sentir una profunda gratitud. A Dios. A quienes me acompañaron desde enero y a quienes solo estuvieron por unos meses. A mi familia. A mis amigos. A todos aquellos que forman parte de quien soy: de corazón, gracias.
En doce meses estaré escribiendo sobre lo vivido, lo aprendido, lo leído y lo experimentado. Mientras tanto disfrutaré las últimas 24 horas de un año memorable.
Abrazo,
Lista de libros, Diciembre, 2025.
Empire Of The Summer Moon. -S.C. Gwynne
De mis favoritos del año, pero muy incómodo de leer.
Leer historia es aprender que son raras las ocasiones en las que la historia es “bonita”. En realidad, la historia tiende a ser incómoda, brutal y, muchas veces, muy cruda.
Empire of the Summer Moon narra la historia de los comanches —uno de los pueblos indígenas y grupos guerreros más poderosos del continente— y de la expansión estadounidense desde una perspectiva sumamente directa. El libro expone los crímenes, las narrativas, los abusos y las ideas de ambos lados del conflicto, sin simplificaciones ni juicios.
Es cierto que el expansionismo en Estados Unidos llevó casi a la extinción del búfalo. También es cierto que acabó con culturas completas de pueblos nativos americanos y alimentó una ambición desmedida dentro de un país que, además, atravesaba una guerra civil y profundas tensiones internas.
Pero también es cierto que la situación era sumamente compleja. No es tan sencillo calificar a unos como héroes absolutos y a otros como villanos conquistadores. Desde principios del siglo XIX hasta finales del mismo, la desinformación era casi irreal, la falta de comunicación agravó conflictos que de por si ya eran delicados y tanto el gobierno estadounidense como los pueblos nativos recurrieron a posturas extremas, castigando en muchas ocasiones a inocentes.
Más allá de todo, el libro deja claro un problema del que parecemos no escapar: la falta de empatía y entendimiento a quienes son diferentes a nosotros.
Hoy, los conflictos bélicos continúan. La desinformación, el odio y el radicalismo siguen siendo problemas vigentes que todos podemos señalar y decidir no ser parte del problema.
Por eso, es un libro que todos deberíamos leer. Especialmente si queremos entender mejor las problemáticas actuales y recordar que la historia no solo se estudia, también se repite.
The Daily Stoic. -Ryan Holiday & Stephen Hanselman.
Si no me equivoco, este es mi cuarto año consecutivo leyendo este libro.
Tan bueno y tan sencillo que resulta ridículo buscar excusas para no hacerlo. Son 366 páginas, una para cada día del año. Está dividido en doce capítulos, uno por mes. No hay una sola página que te tome más de un minuto y medio en leerse y, además, es sumamente práctico.
Son frases y enseñanzas de filósofos y personas notables, siempre acompañadas de una lección.
Más que un libro, su formato es una invitación a reflexionar todos los días y a ser constante en un hábito del que, inevitablemente, saldrás beneficiado.
Todos deberían leer este libro o, al menos, acercarse a este formato para empezar a leer más.
Gran recomendación.
Como siempre, eres bienvenido a mandar cualquier recomendación, duda o comentario. Y recuerda que si alguno de estos libros te gusta, no te detengas ahí y recomiéndaselo a alguien más. El mundo necesita más personas leyendo.
Espero te gusten estas recomendaciones.
Nos vemos pronto, abrazo.
-Sebastián S.