Mapa mental | enero, 2026
Sobre lo que siembras, ayudar y exponerte.
Qué rápido se fue el primer mes del año…
Ayer me senté a planear lo que quería vivir en febrero y, casi sin darme cuenta, terminé mirando hacia atrás.
Recuerdo que hace cuatro años estaba más o menos en el mismo lugar: sentado en mi cuarto, tratando de imaginar cómo quería que fuera mi etapa universitaria.
Mentiría si dijera que me imaginaba la mitad de lo que viví. Pasaron cosas que jamás habría podido planear. Personas llegaron y otras se fueron; hubo viajes, fracasos, lecciones y muchos aprendizajes que han marcado lo que, hasta ahora, ha sido mi etapa favorita. Fui —y sigo siendo— muy afortunado.
Pero como dije, no había un plan claro: había un norte.
Sabía que quería aprender, rodearme de gente (y de libros) que me ayudaran a convertirme en una mejor versión de mí mismo. Sabía que quería aprender a estar solo, desarrollar nuevas habilidades, construir mi cuerpo, mi mente y mi alma. Sabía que quería inspirarme y exponerme a retos que me asustaran, a experiencias que me exigieran, y construir relaciones que me sumaran.
Esa dirección me dio herramientas para saber a qué decir que sí y la fortaleza para saber qué era mejor ahorrarme.
Hoy estoy empezando mi octavo semestre de universidad. Y por primera vez puedo ver con claridad cómo muchas de las semillas que planté al inicio —las experiencias a las que me expuse, las relaciones que cuidé, los deportes que practiqué, las habilidades que desarrollé— están dando fruto ahora, de formas que en su momento no podía ver.
A punto de graduarme, este último me no he pensado tanto en lo que quiero lograr, sino en qué quiero sembrar para los próximos cinco años de mi vida.
No estoy seguro de qué me espera en mi vida profesional. Francamente, no sé qué me depara este semestre y mucho menos el 2026. Pero lo que sí sé es que, una vez más, voy a empezar a sembrar aquello que me gustaría vivir este año y en los siguientes cinco.
Esta vez lo hago con mejores herramientas, rodeado de personas que me inspiran y agradecido con Dios por ponerme aquí un día más.
A todos les deseo que sea un gran año, que febrero sea el mejor mes (hasta el momento) y que enero haya sido amable con ustedes.
Hay una vieja historia que me gusta mucho…
En una playa, después de que la marea baja, un niño se encontró con una escena trágica: cientos —quizá miles— de estrellas de mar cubrían la arena, a escasos metros del océano.
Sin pensarlo, con lágrimas en los ojos, soltó todo lo que llevaba y empezó a lanzar una por una de regreso al mar.
Un adulto, al verlo, le gritó desde lejos:
“No importa lo que hagas, no vas a cambiar nada”
El niño tomó otra estrella de mar, la arrojó al agua y respondió:
”A esta sí le importa”.
Cuánta sabiduría hay en una respuesta tan simple.
A veces creemos que nuestros esfuerzos no importan. Que, en la magnitud de la vida, lo que hacemos es demasiado pequeño como para marcar una diferencia real. Pero no existe tal cosa como un “gesto pequeño”.
Aligerarle la carga a las personas que amas. Ofrecerle la mano a alguien que se equivocó y a quien el mundo ya le cerró la puerta. Incluso sonreírle a alguien que está pasando un mal momento.
Todo esto importa. Y mucho.
Gandhi solía decir que quien cambia una vida, cambia al mundo. Quizá a esto mismo se refería.
Es fácil caer en el nihilismo, en la desesperación, o en la idea de que el mundo “ahora sí” se va a acabar —una idea que, por cierto, existe desde los griegos—. Pero basta con abrir un poco los ojos para ver otra cosa.
Como decía Mr. Rogers: look for the helpers. Busca a las personas que, incluso cuando parece que nada vale la pena, siguen ayudando.
Tu, yo y todos podemos ser esas personas.
Abrazo.
Lista de libros, Enero, 2026.
Fue un mes lento en cuanto a resultados, pero de mucho progreso en cuanto a libros.
Mi meta para este 2026 es leer libros más densos y, sobre todo, recuperar mi atención —esa que el formato de videos cortos en redes sociales me ha ido robando poco a poco.
Esto, inevitablemente, implica leer libros que me confunden. Libros que me obligan a detenerme, a releer la misma página una o dos veces, a aceptar que no todo se entiende a la primera. Y que eso también es parte del proceso.
Este mes estuve combinando dos libros que no aparecen en la lista porque aún no los termino. Según mis cálculos, en febrero podré dar una opinión más completa sobre ellos, una vez que los haya terminado de leer.
Aun así, hubo días en los que esos libros me cansaron. Y en lugar de abandonar la lectura por completo, opté por cambiar de ritmo: leer libros más cortos y más ligeros. En este caso, fue volver a Narnia.
The Chronicles Of Narnia: The Magician’s Nephew. -C.S Lewis.
La colección completa de Narnia llegó a mí cuando tenía quizá doce años.
Recuerdo perfectamente entrar a una librería, ver la caja con los siete libros y sentir curiosidad. En ese entonces ya había visto las películas, pero no sabía que en realidad eran producto de libros escritos en 1950.
Dejé la caja. Recuerdo también ver el precio: $780 pesos, y pensar que era demasiado dinero por unos libros. (sin comentarios).
Al salir de la librería, mi madrastra me los regaló y me dijo que los leyera. Hasta hoy, sigue siendo uno de mis recuerdos favoritos con ella.
Como buen niño de doce años, leí el primero… y no volví a abrirlos.
Tardé diez años en comprender lo que C.S. Lewis quería decir cuando escribió: “Algún día serás lo suficientemente mayor para volver a leer cuentos de hadas.”
Siendo una persona que no lee ficción ni por error, abrir lo que aparenta ser “un cuento para niños” me costó más de lo que quisiera admitir.
Pero la realidad es que es un gran libro.
Claramente no es el texto más complejo, ni pretende serlo. En el tono natural de C.S. Lewis, habla mucho sobre la fe. Pero más allá de eso, es un libro que habla de coraje, de moralidad, de integridad y de las consecuencias de nuestras acciones.
Tal vez por eso me sorprendió tanto leerlo: porque, siendo ficción, resulta más real que muchos libros que hoy se imprimen.
Además me dio un golpe de humildad y me hizo recordar el valor de la ficción. Es un género que sin duda voy a frecuentar más seguido.
Como siempre, eres bienvenido a mandar cualquier recomendación, duda o comentario. Y recuerda que si alguno de estos libros te gusta, no te detengas ahí y recomiéndaselo a alguien más. El mundo necesita más personas leyendo.
Espero te gusten estas recomendaciones.
Nos vemos pronto, abrazo.
-Sebastián S.